martes, 13 de octubre de 2026

Juan Pablo Cárdenas

En abril de 1984, Augusto Pinochet regresaba en avión de una visita a la Antártida cuando alguien de su comitiva le entregó una revista chilena.

En la portada aparecían unas palabras que difícilmente habría esperado encontrar impresas durante su gobierno:

«Mayoría absoluta: ¡QUE SE VAYA!».

El titular se refería a él.

La revista se llamaba Análisis. Había publicado una encuesta cuyos resultados mostraban que la mayoría de las personas consultadas quería que Pinochet abandonara el poder antes de lo previsto.

La reacción de las autoridades fue inmediata.

Ordenaron requisar ejemplares de la revista y detener a su director, el periodista Juan Pablo Cárdenas.

Tenía 34 años.

Cárdenas había fundado Análisis en diciembre de 1977, cuatro años después del golpe militar que derrocó a Salvador Allende.

En aquella época, gran parte de la prensa chilena estaba sometida a restricciones y censura. Las publicaciones que investigaban los abusos del gobierno militar se exponían a procesos judiciales, clausuras y represalias.

La revista nació con el respaldo de la Academia de Humanismo Cristiano, vinculada a la Iglesia católica.

Conseguir que circulara fue una batalla.

Al principio, Cárdenas envió cartas a posibles lectores para solicitar suscripciones anticipadas. Con ese dinero pudo financiar las primeras ediciones.

Los quiosqueros tenían miedo de venderla.

Algunos escondían los ejemplares y los entregaban discretamente a los compradores. Las imprentas también se resistían a trabajar con una publicación que cuestionaba al régimen.

A pesar de esas dificultades, Análisis comenzó a crecer.

Sus periodistas denunciaban violaciones de derechos humanos, investigaban la crisis económica y publicaban informaciones que difícilmente encontraban espacio en los grandes medios.

Hasta que llegó aquella portada de abril de 1984.

La policía detuvo a Cárdenas en las propias oficinas de la revista y lo condujo al cuartel central de Investigaciones.

Años después, el periodista describiría lo ocurrido en su libro autobiográfico Un peligro para la sociedad.

Según su testimonio, lo obligaron a desvestirse y lo encerraron en una celda sucia, impregnada de orina y excrementos. También ordenaron impedirle dormir.

Pasó horas temblando de frío mientras un guardia lo mantenía despierto.

Cuando lo llevaron ante la justicia, descubrió que estaba acusado de incitar a la subversión, promover el derrocamiento del gobierno e injuriar gravemente a Pinochet.

Lo enviaron a prisión.

La primera noche tuvo que dormir en el suelo de una celda sobrepoblada.

Permaneció encarcelado durante varias semanas antes de obtener la libertad provisional. Posteriormente, su defensa consiguió que el proceso se resolviera a su favor.

Pero la persecución continuó.

En septiembre de 1984, las autoridades prohibieron a varias publicaciones opositoras utilizar fotografías. La redacción de Análisis respondió dejando espacios vacíos donde debían aparecer las imágenes.

Después encontraron otra manera de desafiar la prohibición: comenzaron a formar retratos utilizando letras de imprenta.

La represión contra el equipo alcanzó uno de sus momentos más graves en septiembre de 1986, cuando agentes de la Central Nacional de Informaciones asesinaron a José Carrasco Tapia, editor internacional de la revista.

Cárdenas volvió a ser detenido en otras ocasiones y llegó a cumplir una condena de 541 días de reclusión nocturna.

La presión alcanzó también a su familia.

Su vivienda sufrió incendios y sus hijos recibieron amenazas. En una ocasión, una llamada telefónica falsa hizo creer a Cárdenas y a su esposa que una de sus hijas había sufrido un accidente grave.

Cuando comprobaron que la niña estaba a salvo, recibieron otra llamada que advertía que la próxima vez la amenaza se cumpliría.

El periodista continuó trabajando.

En 1988, el plebiscito chileno rechazó la continuidad de Pinochet en la presidencia. Dos años después terminó su gobierno, aunque permaneció al mando del Ejército.

Cárdenas siguió ejerciendo el periodismo, dirigió Radio Universidad de Chile y en 2005 recibió el Premio Nacional de Periodismo.

Este domingo 11 de octubre de 2026, Juan Pablo Cárdenas falleció a los 76 años, después de padecer cáncer.

Entre los recuerdos que dejó escritos sobre sus años de persecución hay una escena especialmente reveladora.

Una mañana, después de salir de prisión, llegó inesperadamente a la habitación de su madre.

Ella se cubrió el rostro con las sábanas para ocultar la emoción de verlo nuevamente.

Cárdenas recordaría después algo que había comprendido sobre aquel período: su madre pensaba que, mientras estuviera encarcelado, al menos estaría más protegido que cuando caminaba libre por las calles de Santiago. 

Autor; Datos Históricos

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