domingo, 26 de abril de 2015

Cuando jubilar es morir un poco

En nuestro país, los jubilados no hacen huelgas de hambre. No tendría sentido, pues a la mayoría de ellos, cuando se pensionan, se les manda a morir de hambre. Suena fuerte, sin embargo basta revisar lo que un chileno promedio recibe tras años de trabajo e imposiciones. Pero lo peor está por venir.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y que todo muerto es bueno. En materia del sistema de reparto existente en Chile previo a las AFP, ello resulta discutible de aplicar. Lo anterior sin perjuicio de destacar situaciones puntuales. La primera, que el modelo ponía su énfasis en la pensión y en la repartición de beneficios, preocupándose de su financiamiento y subsidio, a diferencia del sistema actual de capitalización individual, que fija su interés en la tasa de cotización y la pensión pasa a ser residual.

La segunda cuestión que resalta mirado en el tiempo, es que su fundamento, esto es que los "jóvenes financian a los viejos" o dicho de manera más pulcra, que la fuerza productiva (y el Estado), pagaran a la población pasiva que se jubilaba, en un modelo basado en la solidaridad, partía de presupuestos que hoy harían muy complicada su existencia. En noviembre de 1980 se puso fin (con excepciones) al mecanismo único imperante en el país en materia previsional, el "Sistema de Reparto" y se dio comienzo en plena dictadura a un nuevo paradigma, el de capitalización individual, en Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP.

Hoy sería muy difícil implementar el sistema de reparto en los términos aplicados anteriormente, ello pues el crecimiento del sector pasivo y la disminución del activo, sumado al alargue de las expectativas de vida y de la escolaridad, lo que retrasa el ingreso de los jóvenes a las actividades productivas, harían inviable sustentar pensiones dignas, salvo un fuerte incremento del aporte estatal, lo que en experiencias internacionales ha generado serios problemas económicos y sociales, haciendo fracasar el modelo en tales términos.

Cómo opera el sistema

Pensar que se termina el problema de las bajas pensiones solo eliminando las AFP, es como vender el sillón del chiste de Don Otto. El problema es mucho más complejo y acuciante. Tampoco parece ser simple la sola creación de una AFP estatal, según los críticos. Entonces, ¿cuáles son las causas que llevaron a que el "modelo chileno", supuestamente admirado internacionalmente hoy sea tan cuestionado?

En el modelo actual de capitalización individual, sistema que utilizamos en nuestro país, la lógica es que cada trabajador ahorra para su propia vejez. Lo hace mediante el pago de un porcentaje de su ingreso mes a mes mediante una cotización obligatoria. Ese dinero lo administra una AFP que lo va invirtiendo durante el periodo que el cotizante trabaja activamente, para que se multiplique. Al momento de jubilar, nace su derecho a retirar el dinero acumulado en cuotas también mensuales durante un lapso de tiempo estimado según expectativas de vida.

El Estado no interviene salvo para entregar un aporte para las personas que no logran una jubilación mínima, mecanismo denominado Pilar Solidario. Ojo, que ello no es para todos los jubilados, sino que solo para los que han cotizado al menos 240 meses durante su vida laboral. Por ello las llamadas "lagunas", periodos en que el trabajador estuvo cesante o en empleos informales, o independiente, representan una fuerte disminución de su pensión, pues en este sistema, la jubilación dependerá de cuánto haya cotizado el trabajador en sus años activos.

Otro factor determinante es qué tan rentables fueron las inversiones que se hicieron con los ahorros previsionales. Este no es un tema menor, sobre todo cuando las AFP invierten en empresas que generan pérdidas, como ha sucedido con las inversiones en Penta, Soquimich o sufre consecuencias negativas por el caso Cascadas, por ejemplo. Las pérdidas son del cotizante y la AFP seguirá igual cobrando su comisión. Por último, el factor expectativa de vida influye por cuanto más larga sea la esperanza de vida de la persona, se deberá repartir el mismo dinero en más años, disminuyendo la suma mensual.

Por qué han disminuido

La llamada tasa de reemplazo (lo que se debiera pagar como jubilación en relación a los ingresos en la etapa productiva de una persona), desde luego al inicio del sistema actual era de una expectativa bastante mayor, pues se consideró que serían del orden del 78% para los hombres y del 55% para mujeres, asumiendo una rentabilidad en torno al 5%.

Ello no ha sido así y la realidad es mucho más gravosa para los jubilados de lo que se pensaba. La información a nivel individual revela que el sector de trabajadores independientes y las mujeres son los sectores más desprotegidos. Adicionalmente hay un importante porcentaje de personas que transitan entre la dependencia y la independencia, o entre la actividad y la cesantía y, probablemente, hay un importante número de trabajadores informales.

El dinero ahorrado por la mayoría de las personas no ha sido suficiente para otorgarles una pensión similar al sueldo que ganaban al momento de llegar a su jubilación. Cada peso que se ingresa como cotización se debiera multiplicar por la administración de los fondos por las AFP, de acuerdo al modelo esperado, sin embargo cada peso que no se ingresa, por desempleo, informalidad, inicio tardío del trabajo, etcétera, también conlleva una pérdida importante y muchas veces casi irreparable, especialmente cuando esas cotizaciones no se hacen al principio de la etapa de ahorro individual.

Cambios dentro del sistema

La ODCE recomendó a nuestro país que se aumente la edad para jubilar en relación a la expectativa de vida, lo que ha sido coincidente con la postura de la llamada Comisión Bravo, dispuesta por la Presidenta Bachelet para estudiar cómo terminar con la inequidad de las pensiones. Ello implicaría aumentar la edad de jubilación a los 70 años y equiparar a hombres y mujeres en esa edad. También han discutido el no distribuir los fondos quedados a la muerte del cotizante entre sus herederos, sino que ellos ingresen a su muerte a una especie de fondo común de pensiones.

Otras alternativas que pueden coexistir con aquellas, son aumentar los fondos por la vía del "propio esfuerzo". Más años trabajando y subiendo el monto de cotización de un 10% actual a un 13 por ciento en tres años. Otras medidas propuestas son disminuir la escolaridad mediante la rebaja de 1 a 2 años de las carreras, lo que permitiría una más pronta incorporación a la vida laboral; aumentar la competitividad del sistema incluyendo nuevos actores a la administración de los fondos; incluir la cotización obligatoria para los independientes, etcétera.

Otra de las ideas expuestas dice relación con volver al Decreto Ley 3500 en su versión original. Según Gino Lorenzini, fundador de Felices y Forrados, esto significa "Que cuando una AFP en un año calendario perdía, automáticamente compensaba la pérdida. Uno pagaba una comisión alta, pero uno como afiliado nunca perdía (dinero). En cambio, después del año 1999, se traspasó el riesgo de pérdida con los multifondos. Entonces, si se le devuelve ese riesgo de pérdida a las AFP, ahí podría imponerse la obligatoriedad de cotización a los trabajadores a honorarios, sostiene el especialista".

La AFP estatal

La propia Presidenta Bachelet anunció el pasado 21 de mayo que esta puede ser una solución, al incorporar un actor que priorizará en la rentabilidad por sobre sus propias comisiones y ganancias. Su objetivo fundamental es "disminuir los costos de administración que pagan los cotizantes, en una industria que está altamente concentrada y ampliar la cobertura previsional a grupos que históricamente han quedado excluidos del sistema".

Los detractores de la idea van desde aquellos que sostienen que si es una AFP, no podrá tener diferencias con las otras del sistema hasta que su creación captaría a las más bajas pensiones que deberían ser subsidiadas por el Estado, creando una "mochila" que solo acarrearía pérdidas al país. El diputado Osvaldo Andrade (PS), es uno de los impulsores de la idea de una AFP estatal. Para el ex Ministro del Trabajo, "mientras más actores en el mercado, mayor será la competencia, pensando que una AFP estatal debería tener comisiones más bajas e incluso en nivel cero".

La presidenta de la Central unitaria de Trabajadores, (CUT), Bárbara Figueroa, no comparte la idea: "El gobierno lo ha hecho (el proyecto) para atender a los más olvidados del sistema, quienes no son atractivos para las administradoras, esto puede ser valioso en términos de políticas públicas, pero nos parece insuficiente, porque lo que debemos hacer es garantizar mejores pensiones y una tasa de reemplazo efectivo del 70% de lo que reciben los trabajadores", señaló Figueroa.
Ni aunque fueran magos

Para el experto en AFP Luis Moreno Martínez, "La alternativa de una AFP estatal no es, rotundamente, una solución. No, porque cuando hablamos de AFP estaríamos hablando de una más que entraría al mismo sistema, por tanto sería como agregarle un banco más al mercado cuando todos los bancos y en este caso las AFP se rigen por una misma ley y luego ella (estatal) no podría dar alguna prestación distinta a las que hoy existen.  Las AFP tienden a diferenciarse básicamente por dos cosas, por los costos y por las rentabilidades que les entregan a sus afiliados".

"Tendrían que tener gerentes magos que dieran rentabilidades superiores a las que hoy se entregan lo que es imposible, no existen, dado que todas se rigen por la misma normativa, rentabilidad del dinero, seguridad social etcétera, y el costo sería absolutamente marginal. Un dato al respecto, para que una persona pueda tener una UF más de pensión, debe tener alrededor de 5 millones de pesos más en el fondo previsional, por lo que el costo no incide en ello", señala Moreno Martínez.

Y entonces ¿qué?

Hay quienes han buscado un punto intermedio. Bárbara Figueroa sostiene que debe haber libertad del trabajador al momento de elegir el sistema de pensiones, todo en base a "un sistema solidario de reparto que no se sostenga solo. Entendemos que el gobierno ha propuesto una alternativa, la de la AFP estatal, pero nosotros no la compartimos".

Otra idea proviene del diputado PPD Tucapel Jiménez, quien asegura que el actual sistema fracasó y se declara partidario de cambiarlo por uno solidario de reparto, donde el Estado junto al empleador y el trabajador, aporten a la pensión. Lo que hay que hacer hoy día es mejorar la pensión de los chilenos a través de un sistema que garantice eso, yo personalmente soy partidario que es el Estado el que tiene que garantizar las pensiones de los chilenos y lo que nos faltaría es que el empleador también empiece a aportar para la pensión del trabajador", señaló.

Según Moreno Martínez, "Se trata de un sistema mixto ni estatal ni absolutamente privado, aplicando la subsidiariedad y ello acontece en dos momentos de la vida del imponente, al principio, cumplidos los 18 años el Estado automáticamente le aporte a las personas una cierta cantidad de dinero y hasta una edad límite de los 24 años, oportunidad desde la cual la persona asume un sistema de capitalización individual (aunque entre los 18 y 24 el privado también puede aportar a su fondo). El otro aporte es al jubilar, mediante el aporte del Estado por sobre el tope de edad que se estime límite, por ejemplo, los 80 años".

Marcos Barraza, subsecretario de Previsión Social, ha deslizado los pilares de un nuevo sistema: "Si uno revisa la experiencia internacional, aprecia que las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo, incluso del
Banco Mundial, es que los sistemas de pensiones se edifiquen con más de un pilar. ¿Cuáles son? El pilar solidario que es el que tenemos nosotros aquí en Chile y que da cobertura a 1 millón doscientos mil personas, otro pilar que es el de capitalización individual, recomiendan un tercer pilar que es solidario y una cuarto pilar que es de prestaciones sociales de los futuros pensionados, de los adultos mayores".

Chile envejece

Es un hecho conocido la caída en las tasas de natalidad y el aumento del envejecimiento en nuestro país, siguiendo una tónica similar respecto de la población de los países desarrollados. Según el Centro Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, CELADE, el crecimiento total de la población en Chile pasó del 21,3 por mil entre 1950-55 a 11 en el presente quinquenio y se proyecta casi 0 en 35 años más.

Los mayores de 60 años pasaron del 11% al 14% de la población en 10 años y edad promedio de chilenos subió de 31 a 34 años. La población entre cero y 14 años es cada vez menor. La cifra llega a 3.588.723 personas en ese rango etario, es decir, el 22% del total de la población, según el último censo. Mientras, en la medición de 2002 había 3 millones 800 menores de edad en Chile.

Por su parte existen según las mismas mediciones 2,4 millones de personas mayores de 60 años. En Chile existen 2.409.312 personas con más de 60 años, según el censo, lo que equivale a un 14% de la población, en comparación con igual medición de 2002, cuando correspondían a un 11%. La expectativa de edad también ha crecido de manera vertiginosa en Chile: 83 años en mujeres y 76 en hombres. En 1990 la esperanza de vida en el país era de 69 años en hombres y 77 en mujeres, registrando un alza de 10% y 7%, respectivamente.

Y también empobrece

El sistema de AFP se sustenta en el ideal del pleno empleo, estabilidad y salarios dignos que permitan una cotización alta e ininterrumpida durante 40 años de vida laboral. En Chile esa es una utopía, pues el grueso de los trabajadores recibe ingresos inferiores a los 350 mil pesos y un 92,38% recibe ingresos inferiores a 850 mil pesos. Un trabajador con 130 millones ahorrados en fondos, hoy está recibiendo un tercio de lo que originalmente comenzó a percibir como pensión, y lo que es peor, está recibiendo casi un quinto de lo que recibía en su vida activa.

Según el consejero del Banco Central, Joaquín Vial, las bajas pensiones que recibirán los trabajadores que entraron al sistema previsional el año 1981 y la alta subsidiaridad del Estado respecto de las pensiones más bajas -que alcanzarán en el 2050 a más del 60% de las pensiones-, es un tema preocupante. El dato es alarmante: el 60 % de los trabajadores que entraron al sistema en 1981 están recibiendo pensiones no superiores a los 150 mil pesos, siendo el promedio los $ 197.726. Y eso que la cifra suma el Aporte Previsional Solidario (APS) que asigna el Estado.

En 25 años más, de continuarse con el sistema, la baja llegará a una pensión promedio (valor al día de hoy), cercano a los 82 mil pesos lo que arrastraría a cerca del 70 % de los jubilados del país. Recién en agosto de 2015 se conocerán las propuestas de la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones. Hoy existe unanimidad en el diagnóstico, pero no acontece lo mismo en las soluciones. Cuánto más habrá que esperar... y ¿cuántos jubilados alcanzarán a estar vivos para cuando esa solución llegue...

domingo, 15 de febrero de 2015

La estafa de las AFP paso a paso

Un equipo de CENDA, liderado por el economista Manuel Riesco, acaba de publicar el estudio Resultados para sus Afiliados de las AFP y Compañías de Seguros Relacionadas con la Previsión:1982-2012, en rigor el retrato más certero que se le haya hecho al sistema de privado pensiones, como lo demuestra el espeso silencio del sistema mediático, a pesar de la enorme relevancia de sus conclusiones.
Demuestra, para empezar, que de cada tres pesos que recauda el sistema, tanto por la vía de la cotización de los afiliados como de subsidios del Estado, dos se quedan enredados entre los administradores y los grandes grupos financieros, que en la práctica son los mismos, precisamente el principal de los motivos por los cuales el sistema paga pensiones tan bajas.
Enseguida, el estudio comprueba que en 2012, las cotizaciones más que duplicaron el monto de las pensiones pagadas por las AFP y compañías de seguros, y el Estado aportó adicionalmente, subsidios equivalentes a dos tercios de éstas.
A pesar de ello, o más bien por lo mismo, los montos de las pensiones son inciertos, pues dependen de las veleidades de los mercados financieros, que en los últimos seis años han generado más pérdidas que ganancias al fondo de pensiones.
Además, éste se reduce en razón inversamente proporcional al aumento de la expectativa de vida de la población.
En tercer lugar, el estudio traza una síntesis magistral de la naturaleza y la lógica interna del sistema privado de pensiones: un sistema de ahorro forzoso concebido para extraer recursos del factor trabajo, y transferirlos directamente a los propietarios del capital.
Sin embargo, tal vez la conclusión más importante del estudio consiste en la demostración de que si se devuelve el sistema previsión a la administración del Estado, no sólo se podría duplicar el monto de las pensiones, hasta igualar las pensiones que actualmente paga el sistema público, sino que incluso en ese caso, habría un considerable ahorro en el gasto fiscal.
Del desarrollo de esas conclusiones del estudio versa la siguiente entrevista a su autor, el economista Manuel Riesco.
- ¿Qué metodología utilizó en el estudio?
“Lo que hace el estudio es visualizar el sistema en su conjunto, incluyendo AFP’s y compañías de seguros que lo conforman, y analizarlo como si fuera una gran alcancía, que por otra parte, es lo que el sistema dice ser, a la cual los afiliados entregan aportes todos los meses y el fisco entrega subsidios, ambos en dinero efectivo; y por otro lado, de esta alcancía se sacan todos los meses, pensiones y beneficios que el sistema paga a través de las AFP, o las compañías de seguros, en forma de rentas vitalicias.
Lo que hace el estudio es analizar cuánto dinero entra, y cuánto sale, y por esa vía, llega a la asombrosa conclusión que los aportes triplican las pensiones que se pagan. En otras palabras, los aportes de los afiliados y los subsidios del fisco son tres veces mayores a las pensiones que paga el sistema”.
- ¿Determina el estudio donde se van los dos tercios restantes?
“Bueno, a alguna parte tendrá que ir, porque esta alcancía debería estar repleta de dinero, en el símil de la bóveda de Tío Rico. 
Sin embargo, tú abres la alcancía y encuentras que no hay un solo pesos de dinero en efectivo. Sin embargo, entran todos los meses, miles de millones de pesos, y sale una tercera parte en pensiones. Por tanto, la cantidad de dinero que debería haber adentro, es gigantesca. 
En consecuencia, alguien lo está sacando, porque adentro no hay plata”.
- Lo que hay son títulos de deuda, imagino…
“Lo que tu encuentras adentro, son papeles. Abres la caja que dice La Polar, y encuentras una serie de papeles firmados por los ejecutivos de La Polar, que dicen que ellos han recibido préstamos de las AFP, o sea pagarés, y que lo van a devolver con gigantescos intereses.
O son acciones de La Polar, que la AFP compró a buen precio. Bueno, hoy los pagarés y las acciones de La Polar no valen nada, porque como sabemos, La Polar era un gigantesco fraude”.
- Y la pérdida la hacen los afiliados…
“Por supuesto. El dinero contante y sonante fue a La Polar, y lo que queda son estos papeles que no valen nada. Soquimich, por ejemplo, es una de las cajas más grandes que hay adentro. Ha recibido cualquier cantidad de dinero de las AFP. 
Con eso, Ponce Lerou tomó control de la empresa estatal. Hoy sabemos que el valor de las acciones de Soquimich ha sido inflado. Enersis era la caja más grande, porque a través de este dinero contante y sonante, Yurasczek tomó el control de Endesa, de Chilectra y formó un imperio, que después vendió a Endesa España, con un gigantesco beneficio para él. 
Lo que quiero decir, es que son cajas con papeles. Hay alguna caja que dice Estado de Chile, que contiene bonos de Estado, que dicen que Estado va a devolver esta plata que les prestaron las AFP, con el correspondiente interés. 
Esa caja es alrededor de un quinto del fondo. Hay otra caja más chiquitita, equivalente más o menos a un 2%, que son bonos hipotecarios”.
- Con la desvalorización de los títulos de deuda o las acciones, ¿podría hipotéticamente el sistema entrar en default, o crisis de pagos?
“Difícilmente va a entrar en crisis de pagos, si todos los meses está entrando el triple de lo que sale. 
Lo que puede suceder, y de hecho sucede, es que lo que está acumulado teóricamente ahí, no vale lo que dicen que vale. 
Así pasó, por ejemplo, en 2008. La suma de todos estos papeles es el fondo de pensiones, que tiene un valor. Pero ese valor es una idea abstracta, porque no es dinero. Es lo que valen hoy esas acciones y esos bonos. 
Pero eso depende de muchas cosas. En 2008, esos papeles perdieron un tercio de su valor…
- Quedó pendiente la respuesta acerca de dónde se quedan los dos tercios de lo que recauda el sistema, que no van a pensiones…
“Voy a eso. pero primero quiero completar las cifras gruesas de lo que entra y lo que sale, porque son muy significativas. El total de lo que entra, triplica lo que sale. Pues bien, sólo lo que ha puesto el fisco, equivale a las tres cuartas partes de las pensiones que se han pagado.
Es decir, el fisco ha financiado con subsidios, y con dinero contante y sonante, tres cuartas partes de las pensiones que ha pagado el sistema AFP. Si hacemos la comparación de las cotizaciones de los afiliados con las pensiones que se pagan, veremos que las cotizaciones de los afiliados -sólo las obligatorias- duplican las pensiones que se pagan. Ese es el cuadro. 
Tú preguntas dónde se va el dinero. Hay un chorro grande que se va a los grupos financieros que emiten estos pagarés y estas acciones. La alcancía está llena de estos papeles que emiten los grupos financieros, que han recibido a cambio, dinero contante y sonante. 
Hay otra manguera que sale de este chanchito, y va a los administradores del sistema, es decir, las AFP y las compañías de seguros.
- Recuerdo que en un estudio anterior, ustedes precisaban que uno de cada tres pesos recaudados por el sistema, iban a las AFP y compañías de seguros…
“Exactamente…y ahora lo confirmamos. Incluso más de uno de cada tres pesos que ponen los afiliados se va para allá. Otra comparación interesante es que lo que han sacado en primas y comisiones las AFP y compañías de seguros, equivale, o se acerca mucho, a lo que han pagado en pensiones. 
En otras palabras, el chanchito tiene, por una parte, lo que le ponen los afiliados y el fisco todos los meses, y por otra, una tetita no muy grande que va a los pensionados, en pensiones muy magras y miserables, como reconoció incluso uno de los panegiristas del sistema. 
Resulta que las AFP y compañías de seguro, que son en el fondo cinco empresas, se llevan tanto dinero como el millón de afiliados que hoy cobran pensiones”.
- A la luz de esas cifras, el sistema es un verdadero escándalo…
“Es un sistema de ahorro forzoso, en que se saca dinero del bolsillo de los afiliados, equivalente al 13% del sueldo, y se saca, por otro lado, una parte significativa de los ingresos fiscales, es decir, del IVA y los excedentes de Codelco, y se traspasa directamente a los bolsillos de las AFP y compañías de seguros y a los grandes grupos financieros”.
- ¿Ese era el sentido último de la reforma de 1981 que privatizó el sistema de pensiones; es decir, crear un mecanismo para trasferir renta del trabajo al capital?
“Evidentemente. Ese era el sentido: echarle el guante a las cotizaciones previsionales. Eso es el sistema”.
- Después de treinta años de experiencia ¿lo calificaría como un fracaso total?
“Hay que calificarlo como lo que es: un sistema de ahorro forzoso, porque esto va a continuar así para siempre, salvo, naturalmente, que lo cambiemos. Está diseñado para esto. No es que en algún momento el chanchito empiece a desinflarse, y estos papeles se vayan a transformar en dinero en efectivo, que se pague en pensiones, que por otro lado, sería lo lógico, ¿cierto? No. 
El chanchito va a seguir engordando de papeles, porque siempre los aportes de los afiliados y el fisco van a ser mucho mayores que las pensiones que paga el sistema. Por tanto, siempre el dinero cotizado por los afiliados y contribuido por el fisco se va a ir a los grandes grupos financieros, y una parte equivalente a las pensiones se va a ir a los administradores del sistema, o sea, AFP y compañías de seguros”.
-Por la vía de la reforma, pero sin alterar su lógica y su esencia de acumulación individual ¿se pueden mejorar las pensiones?
“No, porque lo que está ocurriendo es que constantemente se está yendo el dinero para otro lado. El dinero de las pensiones, el dinero que se contribuye para pagar pensiones, en realidad no se usa para pagar pensiones, sino en una pequeña parte. 
Dos tercios de la recaudación se usan para otros fines: traspasar recursos de los trabajadores a los grupos financieros, y remunerar a los administradores, vale decir, AFP y compañías de seguros”.
- Siempre dentro del sistema, y por la vía de la regulación ¿se podrían cambiar las proporciones?
“Dentro de la lógica de ahorro forzoso del actual sistema, no. Lo que hay que hacer es taponar el sistema, de forma que el dinero que se contribuye para financiar pensiones, se ocupe para pagar pensiones. Así de simple. 
En otras palabras, hay que ponerle un tapón a lo que se está yendo hacia los grupos financieros, y otro tapón para lo que se están llevando los administradores, porque todo esto lo puede administrar el INP o el IPS, sin mayor costo. Y eso lo transforma en un sistema de reparto”.
- Una de las partes que me llamó la atención del estudio, remite a los cálculos acerca del cambio de sistema, a la modalidad de reparto. Según el estudio, al Estado le sale mucho más barato hacerse cargo de la administración del sistema, y de pagar las pensiones, en esencia, un sistema de reparto, lo cual permitiría, además de mejorar las pensiones, un enorme ahorro fiscal. Quisiera que desarrollara este punto…
“Es fácil. Si se termina el sistema, se ponen estos dos tapones, y se transforma en un sistema de reparto, en que el dinero que entre se use para pagar pensiones, cuál sería el balance. Anualmente están entrando 5,8 billones de pesos (millones de millones, n. de la r.), entre aportes de los afiliados y el fisco, que son como 4,4 billones, y subsidios fiscales, que suman 1,4 billones más. Total, 5,8 billones.
Esos recursos ya no a irían a parar a los grupos financieros o a los administradores del sistema, sino quedarían en la alcancía, en el chanchito, y serían administrados por el fisco. 
El fisco recuperaría estos 5,8 billones de pesos, y por supuesto tendría que hacerse cargo de pagar las pensiones que pagan las AFP, y seguiría pagando los subsidios que reciben esas personas.
Pero tendría que pagar sólo las pensiones que pagan las AFP, puesto que las rentas vitalicias que pagan las compañías de seguros, tienen que seguir pagándolas las compañías de seguros, porque se quedaron con todos los fondos de los afiliados. Si no, tendrían que devolverlos. 
El Estado tendría que hacerse cargo de las pensiones que pagan las AFP, y los subsidios que reciben unas y otras, o sea, los que pagan las AFP y las compañías de seguros. Eso sumó 1,1 billones de pesos, el año pasado. Por lo tanto, el balance neto sería un excedente de 4,7 billones de pesos anuales, que equivalen al 3,6% del Producto Interno Bruto de 2012. 
Eso permitiría duplicar todas las pensiones que paga el sistema de AFP, para igualarlas con las que paga el sistema público. El resultado es que el Estado recibiría un 3,6% del PIB, lo que equivale a aumentar en 10% los ingresos fiscales generales. 
Con esto, el Estado podría duplicar las pensiones, que es hoy una demanda masiva del millón de personas que hoy reciben pensiones del sistema de AFP. Tú no puedes tener un país sin pensiones. Esto es insostenible..-
- En 2016 jubila la primera cohorte de los trabajadores que se cambiaron al sistema de AFP, en 1981. Cuando sean no un millón, sino tres o cuatro millones de trabajadores que comprueben en carne propia lo que aquí estamos hablando ¿Cree que el peso de la crisis política que eso implica obligará a cambiar el sistema?
“Sin la menor duda. Hay que arreglar esto, y no se puede arreglar sin terminar con este escándalo. El sistema ya tiene un millón de jubilados, es decir, empezó a jubilar gente desde los años ochenta, con gravísimo perjuicio para todos ellos. 
Lo que sucederá a partir de algunos años más es que se sumarán a ellos los que no tienen bono de reconocimiento, porque sólo han cotizado en este sistema. Pero la crisis ya existe y desde hace tiempo. Lo que hará es agravarse”.
- Para decirlo sin ambages ¿cree que la única solución es volver al sistema de reparto?
“Pero, obvio. Sin la menor duda. Si no, cómo vamos a aumentar al doble las pensiones. Porque si realmente queremos resolver el problema, tenemos que duplicar el monto de las pensiones, como mínimo, para igualar las pensiones del sistema público. Y la única fuente de dinero para eso, es lo que los administradores y los grupos económicos se están embolsando todos los meses. 
Cómo va a ser presentable que la gente no tenga pensiones, mientras doce grupos económicos, entre ellos cinco que son dueños de las AFP, se embolsan anualmente, en dinero contante y sonante, puesto por los afiliados y el fisco, el 3,6% del PIB. Es un escándalo. Y más encima, quieren más aportes. Quieren que los afiliados y el fisco pongan más dinero, y que se aumente la edad de jubilación”.
-¿Usted los ve preocupados?
“Ellos piensan que tienen el sartén por el mango, pero evidentemente no las tienen todas consigo. Ellos saben que si cambia la situación política, y hay una nueva Constitución, esto, junto con el cobre, son las primeras cosas que se van a terminar, porque son tan escandalosas, que se tienen que terminar, como ya las terminaron en Polonia, Hungría, Argentina y Bolivia”.
- Sin embargo, para que ello ocurra en Chile, se requiere mayor presión social, y con esto quiere decir que el problema, en último término, es político…
“Bueno, la resistencia en esto es muy grande, porque la cantidad de dinero que se están llevando, es descomunal”.
- Tan descomunal como la falta de información. De hecho, no he visto ninguna referencia a este estudio en los medios…¿Qué se debe hacer, a su juicio, para instalar el problema en el ámbito político?
“Desde luego, hacerlo parte de todo programa político. En el programa de la CUT, por ejemplo, este es uno de los puntos. Esto no entró en el programa del próximo Gobierno, y esa es una de las razones por las cuales la CUT no adhirió formalmente a la candidatura de Bachelet, porque este problema, y los derechos laborales, no están incluidos en el programa. 
Pero la CUT va a seguir presionando. Y como el problema es mucho, y la paciencia es poca, lo que puede ocurrir aquí es que o se le da curso a esto mediante una discusión constitucional que abra la llave para que estas cosas se resuelvan, o el problema asumirá contornos impredecibles”.
- El sistema se implantó por medio del Decreto Ley 3.500. ¿La solución no es tan simple como cambiar un decreto ley?.
“No porque tiene rango de ley orgánica constitucional, y por tanto, exige quorum calificado, lo mismo que para cambiar la propia Constitución”.
- Esto me hace pensar que resolver esto, como la renacionalización del cobre y la reforma a la educación, implica cambiar el paradigma o modelo de desarrollo…
“Resolver esto es lo más fácil que hay, porque la cantidad de dinero es tan enorme, que bastaría que si siquiera se le ponga el tapón completo a lo que se están llevando ellos, sino que se cerrara un poco el espiche.
Bastaría que se terminara con las AFP, y el Estado, a través de una AFP estatal, se hiciera cargo de la administración de todo esto, y ya se cerraría el espiche que equivale al monto del fondo de pensiones; o sea, con cerrar las AFP, ya se podría duplicar el monto de las pensiones, dejando todavía un chorro que yaya a los mercados financieros, cosa que también debería taponarse”.
- ¿Y qué sensación tiene respecto a la viabilidad del cambio de sistema?
“Creo que no sólo es inevitable, sino que tiene que resolverse luego. Un país no puede tener a sus profesores a sus jueces o a sus trabajadores calificados sin pensiones. 
No puede discriminar a las mujeres y darles menores pensiones que a los hombres. Las mujeres son el único grupo que se le discrimina por sus expectativas de vida distinta. Si fuera por eso, las pensiones de los sectores de altos ingresos deberían ser menores, porque su expectativa de vida es mucho mayor que la que tienen las mujeres en relación a los hombres, o respecto al promedio de la población”.
- ¿En qué fuentes se fundamentó el estudio?
“En las cifras oficiales. Lo único bueno que tiene este sistema son las estadísticas, que son maravillosas, porque es un sistema que permite hacer un censo mensual de la fuerza de trabajo real. 
El estudio tiene la siguiente metodología: son planillas de cálculo que están en la red, y están enlazadas directamente a la fuente, de manera que cualquier dato, por ejemplo que los subsidios público son tres cuartas partes las pensiones pagadas, es posible rastrearlo hasta llegar a las fuentes directas y públicas, principalmente la Superintendencia de Pensiones, que tiene muy buenas estadísticas, magníficas. 
Tanto es así que esas ´lanillas se actualizan en forma automática, porque tenemos el vínculo directo. Es decir, google va a mirar la página de la superintendencia, saca el dato, lo elabora con las fórmulas que le pusimos a esas planillas de cálculo y finalmente entrega el dato, como el que acabo de mencionar”.
- ¿Y no le llama la atención que nadie debata ni refute los datos del estudio?
“No, para nada. El silencio representa la línea de menor costo y el mejor expediente para no difundir más estos resultados. Ellos se mueven en esto de una manera completamente inmoral. 
Por ejemplo, contratan “expertos” que hacen estudios que demuestran teóricamente que las pensiones chilenas serías las que tiene las tasa de reemplazo más altas del mundo, respecto del sueldo último, mejores que las pensiones alemanas”. }
- Pero eso es ridículo…
“Ridículo. Las cifras reales muestran que una jueza que gana tres millones de pesos, a pesar de haber cotizado toda su vida por el tope, sin fallar un solo mes, saca una pensión de 330 mil pesos, menos de la décima parte de lo que ganaba como activa. Esa es la realidad. 
Ellos concluyen que la tasa de reemplazo es de un 80%. Y cómo lo hacen: sacan un promedio de lo que saca la gente y lo comparan con lo que ha aportado en los últimos diez años. 
Como es tan precario el empleo, y los dos tercios de los chilenos cotiza un mes de cada dos, el promedio es inevitablemente bajo, y eso lo comparan con la pensión que sacan. Y en la pensión que sacan, incluyen los subsidios públicos. Y resulta que los subsidios públicos para la mitad de las pensiones, representan el 73% de las pensiones que reciben los afiliados. Esa es la seriedad con que se maneja esta gente. Comparan subsidios públicos con contribuciones que on un mes sí y el otro no”.
- Me resulta difícil encontrar una lógica detrás de este sistema, y más difícil aún explicarme como se sostiene…
“La lógica es la de un sistema de ahorro forzoso, que le saca dinero a los afiliados y al Estado, y lo inyecta a los mercados financieros, los que se hinchan de plata, y algo de eso chorrean. Algo de eso le llega a las empresas, y las empresas con eso invierten”.
- O sea, un autorretrato del modelo…
“Pero, claro. Esta es una de las principales fuentes de la desigualdad del ingreso. En rigor, son tres las principales fuentes de desigualdad. La primera, es el cobre, por supuesto. Lo que se llevan las transnacionales en renta equivale, más o menos, al 9% del PIB. Esas son las utilidades antes de impuestos. Esas son rentas, es decir, dinero que nos pertenece a todos, porque proviene de un mineral que de acuerdo a la Constitución, nos pertenece a nosotros. 
Después, vienen los intereses de las tarjetas de crédito, los intereses de los créditos de consumo y los intereses de las tarjetas de las casas comerciales, que en conjunto, representa el 4,5% del PIB. Y la tercera fuente de desigualdad del ingreso es esta, porque se lleva el 3,6% del PIB. Si sumas esos tres conceptos, tienes el 18% del Producto Interno Bruto, que se está sacando a los trabajadores, y pasando a los empresarios. 
Si ese 18% lo recuperas, la porción de la torta que hoy reciben los trabajadores, que es 35%, según el Banco Central, subiría automáticamente a 53%, con lo cual la distribución del ingreso se normaliza, porque en los países desarrollados esa proporción es del 60%”.
- Eso me parece promisorio, desde el punto de vista de un nuevo modelo de desarrollo…
“Por supuesto. Basta resolver estas tres cosas, y estás listo.
- O sea, en qué topamos…
“Exactamente”.
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domingo, 5 de octubre de 2014

Más pérdidas de las AFP

Ahora por el caso Cascadas 
¿Paga Moya?
Por María Cristina Prudant
Hasta el momento, el “negocio” urdido por Julio Ponce Lerou para seguir enriqueciéndose acumula 35 millones dólares en pérdidas para los fondos de pensiones de los trabajadores. Y subiendo, porque todavía faltan algunos informes. Eso a él le da lo mismo: según Forbes, su patrimonio es de 2,3 mil millones de dólares.

Son muchos los que argumentan que el dinero que perdieron las AFP producto de las operaciones ilegales realizadas por el empresario Julio Ponce Lerou, calculado en US$35 millones hasta ahora, es mínimo en relación con las abultadas sumas que administran estas instituciones de previsión.

Esa es una primera aproximación a las pérdidas, porque aún faltan los informes de, al menos, dos administradoras.
Rafael Garay, economista de Felices y Forrados, saca las cuentas: "al contraponer las pérdidas de estas empresas versus las ganancias de los que urdieron esta maquinaria para vender más caro, perfectamente podríamos estar hablando en torno a los 400 o 500 millones de dólares en total de todas las AFP".
Además, hay que considerar que en estos cálculos no se ha tomado en cuenta el efecto que tuvo la difusión pública del caso en los precios de los papeles que se siguen manteniendo en la Bolsa de Santiago. Hasta aquí sólo consideran el daño por las operaciones investigadas por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS).

Negocio redondo

Tanto Ponce Lerou, dueño de Soquimich, como sus amigos Roberto Guzmán Lyon y Leonidas Vial se enriquecieron a expensas de accionistas minoritarios -incluidos los fondos de pensiones-, comprando y vendiendo acciones de las compañías que controlaba SQM, que eran las Cascadas.
El 2 de septiembre se conoció el fallo de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) que lo multó con 70 millones de dólares por ser el ideólogo del esquema (vender las acciones de algunas de las cascadas a bajos precios y luego que otras empresas también de las cascadas las compraran a precios más elevados), el castigo más alto jamás impuesto en el país, además de las sanciones a sus asociados. Entre ellos, la multa de US$ 20 millones a Larraín Vial, la corredora líder del mercado.
Sin embargo, es sabido que para Ponce, quien este año fue ubicado por la revista Forbes entre los mil millonarios del mundo, con un patrimonio de 2,3 mil millones de dólares, la multa de la SVS obviamente no lo daña para nada.
Además, las ganancias que obtuvieron en las cascadas fueron de UUS$ 128 millones para Guzmán y Ponce, cada uno, mientras que Vial ganó US$ 72 millones.
Para ellos solo hay ganancias, porque para los afiliados de las AFP fueron pérdidas a su patrimonio. Como si fuera poco, la destacada revista The Economist dice que el "caso Cascadas empaña la imagen de Chile como el país menos corrupto de la región".
La revista concluye que si la SVS está en lo correcto, tanto "el señor Ponce como sus amigos estuvieron por sobre la ley durante años y nadie, ni el gobierno ni los accionistas minoritarios ni menos la misma entidad reguladora, parecieron darse cuenta".

Los montos de las pérdidas

Rafael Garay comenta que, mirado del lado de las AFP, "te ves enfrentado como accionista que invierte de buena fe a que se arma una herramienta en la cual al final terminas comprando algo cuyo precio fue manipulado y tienes una pérdida.
Les pasó a las AFP y a otras personas que tenían inversiones en las Cascadas y compraron acciones caras, porque fueron manipuladas".
"Entonces, frente a eso y una vez que se destapa el caso y salen las multas, uno puede hacer simulaciones y estas dicen cuánto se perdió en total. De acuerdo con los precios reales en los que debieron comprar, por un lado, y los precios a los cuales compraron -que estaban inflados- y que permitieron las ganancias ilícitas, hay distintas estimaciones y me parece que las AFP efectivamente llegan a un monto bastante preciso", expone el economista.
Según los cálculos hechos por Garay, "por cada afiliado al sistema activo o no activo se perdieron más o menos 5 mil pesos. Para quien tiene 80 millones ahorrados a lo mejor no es nada, a pesar de que a nadie le gusta que le quiten la plata, pero si lo tomas como monto total hay un daño importante. 
Hay quienes dicen que no es tanto, que era un monto más chico, que hay que asumir, porque accionistas de los minoritarios igual se vieron beneficiados. Yo no le encuentro ninguna realidad a ese análisis".
Destaca que "esta pelea entre minoritarios y mayoritarios se viene dando desde hace 15 años. Un controlador me dijo una vez: qué importa la opinión de los minoritarios si ellos compraron acá, porque yo soy mayoritario. Esa visión es añeja y ya está obsoleta".

Acciones legales

Para Rafael Garay es de la máxima gravedad que Ponce y sus amigos hayan engañado a los accionistas y al mercado. "Hay que ser bien claros: alguien compró de buena fe, mayoritario o minoritario, y le vendieron a un precio engañoso no solamente a estos inversionistas institucionales, que son las AFP, sino que engañando al mercado. Y desde ese punto de vista es de la máxima gravedad y en ese sentido no le resto importancia".
Reitera que "es un tema grave" y añade que le parecen adecuadas las estimaciones, por un lado, que hacen las AFP: "me parecen correctas y, por otro lado, las acciones legales que emprenden me parecen reales".
Garay explica lo que pasa con las acciones legales en este caso. "Si va una acción en contra de los que hicieron la estafa las AFP podrían verse compensadas en parte, pero la compensación no va a la AFP sino que a beneficio fiscal. 
Pero si las AFP logran ganar y demostrar su punto y son condenadas estas personas, derechamente lo que tú tienes es un beneficio que va a los afiliados, porque la AFP gana en representación de ellos".
"Supongamos que se recuperara parte del monto y este se deposita a los afiliados y si por cada uno de ellos perdieron 5 mil pesos, que en una excelente acción judicial esa AFP pueda recuperar de 2 mil a 2.500 pesos, igual es una recuperación importante y mucho mejor que no hacer nada".

"Deben responderle a la gente"

El economista Andrés Solimano destaca en su análisis que el caso de las AFP "muestra los problemas que tiene haber estructurado el sistema de pensiones como un mecanismo financiero que depende de qué pase con las acciones, con los instrumentos financieros que por definición son mercados turbulentos, volátiles, que se prestan incluso para situaciones ilegales, como manejos poco santos como hace el grupo de las Cascadas".
Añade que "el problema es haber entregado la administración de los fondos de pensiones, que tiene que ser lo más seguro que tiene una persona. Eso es un gran error estructural, porque después que estás retirado del mercado laboral has dependido de un mercado financiero que es como un casino.
Haber creado un sistema de pensiones como ese y que después de un cuarto de siglo de haber vuelto a la democracia no se haya tocado ni cambiado significa que son los grandes intocables de este país".
Para el economista "es bueno que las AFP tengan que responderle a la gente. No puede ser que si hay costos lo pagan los afiliados y los dueños siempre tienen derechos prioritarios en obtener sus utilidades intactas y siempre están creciendo.
Los dueños de las administradoras debieran ajustar sus utilidades por las inversiones malas que ha hecho. Ellos son los administradores de los fondos, entonces tienen que tener cuidado dónde los ponen y si se los prestaron al señor Ponce Lerou, bueno, van a tener que responder", sentenció Solimano.

AFP estatal

Está en trámite la creación de la AFP estatal y al respecto el economista dice que su contribución dependerá de cómo se maneje. "Como su nombre lo dice, sigue la misma lógica de la AFP, salvo que el dueño va a ser el Estado y dependerá de cómo este lo maneja, porque también hemos visto empresas como Codelco que han perdido platas en ventas a futuro, se meten en cosas especulativas".
"Que sea del Estado no es garantía de buena administración. Se despiertan los apetitos de los partidos políticos, los administradores son gente oportunista. Capaz que al Estado lo estén haciendo jugar el mismo rol de las AFP privadas. Al ser estatal, en teoría, no debería estar orientada a parcializar sus utilidades, a hacer máximas sus ganancias, sino que dedicada a servir al afiliado. Pero no siempre se da eso, porque por ejemplo el BancoEstado le presta mucho al sector privado grande. En verdad es una interrogante abierta", concluye.
En tanto, el senador Eugenio Tuma (PPD) frente a las pérdidas de las AFP señala que "esto confirma no solamente que el sistema previsional para los pensionados debe ser revisado, sino que, también, nadie les protege como accionistas minoritarios cuando se hacen inversiones en grandes sociedades".
"Sin perjuicio de que hay que revisar el sistema de la Bolsa y cómo hacemos transparente esas inversiones, también hay que revisar cómo hacemos transparente las decisiones de inversión de los fondos de los trabajadores y que son los únicos que no participan y son los propios dueños de los recursos.
Sin embargo, a la hora de repartir utilidades, las reparten los que administran y deciden dónde hacen la inversión aunque pierdan los trabajadores, ellos son los únicos que tienen utilidades. Entonces este es el peor de los mundos", comentó.
En cuanto a la puesta en escena de una AFP estatal, el senador mantiene su opinión contraria a este propósito del gobierno: "Nunca he estado de acuerdo que lo que requerimos para resolver el tema de las pensiones y un sistema previsional con equidad y con justicia y con participación, sea una AFP estatal".
"Alguien le asesoró a la Presidenta de que había que llevar la AFP estatal, fue un compromiso de campaña. Ella lo está cumpliendo, pero en verdad ella misma ha reconocido que no resuelve el tema de fondo. Por tanto, si vamos a discutir de sistemas previsionales es marginal la creación de otra AFP aunque sea estatal" precisa el legislador.

lunes, 11 de agosto de 2014

Las AFP siguen abusando de los chilenos.

En el primer trimestre de 2014 tuvieron utilidades de $1.082.081.222 al día. Ganan casi cinco veces más de lo que rentan los fondos que gestionan. Pese a esto, la pensión promedio de los jubilados en Chile no supera los 185 mil pesos.
¿Cuál es la solución para este grave dilema nacional, sobre todo en un país que envejece? Son muchos los que esperan una respuesta definitiva.



Impacto han causado las imágenes y la historia de la profesora Alicia Morales, de 71 años de edad y con 35 de trayectoria en el área educacional, que ahora pide limosna en las calles de Copiapó, en el norte del país, porque la jubilación no le alcanza para cubrir sus gastos y necesidades básicas.
¿Es posible que ocurra esto en Chile? 
Sí, y lo estamos constatando todos los días.
Chilevisión exhibió hace unos días en su programa En la Mira el capítulo llamado "Las AFP, una previsión sin futuro", que despertó polémica no sólo por su contenido (mostró personas que reciben jubilaciones de 200 pesos), sino porque al día siguiente no fue posible verlo en la página web del canal debido a presiones de las administradoras de pensiones para que fuera retirado.
Para el abogado creador de Acusa AFP, Ricardo Hormazábal, la libertad de prensa es de la mayor importancia como valor esencial de la democracia, tanto como "un derecho humano, y hoy las administradoras de pensiones dejaron la huella digital al censurar el reportaje de Chilevisión.
 Ninguna ha salido a desmentir este hecho. Le han dado una tremenda bofetada a la libertad de prensa. Me parece muy mal que periodistas digan que no hubo censura, porque el programa fue emitido".
"Cambiar la vida de los pensionados"
Con el tiempo ha ido cundiendo el pánico entre los chilenos por las bajas pensiones que está entregando el sistema y por ello surgen entendidos en la materia que sugieren los cambios que deberían hacerse. 
Aún no hay consenso respecto de cuál es el mejor sistema de previsión para la ciudadanía, pero sí lo hay en cuanto a que las AFP no son lo que ofreció su creador, José Piñera, quien vendió su idea como "el fabuloso invento" para cambiarles la vida a los pensionados chilenos.
Según Ricardo Hormazábal, la actual discusión de las pensiones "tiene un hecho nuevo. Por primera vez tenemos el testimonio de casi un millón de chilenos que son los que están recibiendo pensiones bajísimas. 
Las AFP se están dando cuenta que tienen que jugarse con todo para que el poder que han logrado controlar en los medios de comunicación, en las universidades y en la política, los protejan frente a una avalancha, todavía sin encauzar, de opiniones críticas".
El abogado explica que "se ha logrado que organizaciones de diverso carácter, como nuestra modesta Acusa AFP, puedan llegar a algunos actores relevantes. Que el Senado de la República haya aprobado un informe en la Comisión Tuma (presidida por el parlamentario) que dice que debido a las grandes fallas de este sistema es necesario darles a los chilenos la libertad de optar entre este sistema fracasado y otro de reparto. Eso ha puesto a las AFP en una situación difícil".
Afiliados están desinformados
Luis Moreno, empresario y licenciado en historia, quien también trabajó en Odeplán y fue funcionario de una AFP durante 10 años, señala que "el sistema previsional antiguo (anterior a las AFP) estaba quebrado, esa es una realidad, quién lo va a discutir. A lo mejor no era necesario uno nuevo, pero se hizo uno de cotización individual y funcionó bien los primeros años".
En su opinión, hay problemas básicos en este tema como "la falta de información de la gente respecto del sistema de AFP, que es un elemento clave, que viene desde el gobierno de Frei Ruiz Tagle, cuando se llegó a la conclusión y estuvieron de acuerdo en que las AFP debían terminar con las áreas comerciales, porque los vendedores regalaban bicicletas para que la gente se cambiara de Administradora. Así éstas salieron ganando.
Entonces, la gente se quedó sin información y también se terminó la competencia. También se redujo la cantidad de AFP y se anunció que todo iba a ser más barato para el afiliado. Nunca fue así, jamás una empresa cuando gana más traspasa esas utilidades a los trabajadores o, en este caso, a los afiliados. Nunca".
"A su juicio, el vendedor le decía la verdad a las personas, mientras que ahora cuando van al mostrador las tratan de convencer de que hagan lo que a ellos les conviene", recalca Moreno.
"Hay que fijarse en la ley. Para que no borremos las AFP, que manejan cientos de miles de millones de dólares y eso le da una gran estabilidad al país, porque tiene espalda, hay que hacerles algunos cambios fundamentales", precisa.
Sugiere, por ejemplo, que "en caso que una persona tenga problemas de salud, de vivienda, le permitamos retirar un porcentaje de ese fondo que tiene. No es simple, pero hay que legislar en ese sentido. Acerquémonos a una idea".
"Si yo tengo 100 millones ahorrados me los pueden pasar, compro dos departamentos y los arriendo. Les saco un millón mensual. Con los 100 millones de mi fondo ¿podría sacar una pensión de un millón de pesos? Jamás. Prepárese para sacar 500 a 600 mil pesos.
Además con eso ayudo a la economía, porque reactivo la inversión, la construcción y otros. Analicémoslo, veamos la parte favorable y busquemos un punto de equilibrio. Démosle salida al sistema a través del conocimiento de éste", propone Moreno.
Las AFP y sus ganancias
Desde la otra vereda aseguran que la industria funciona perfectamente, porque las administradoras obtienen grandes utilidades. Según un estudio de la Universidad Andrés Bello, las AFP ganan casi cinco veces más de lo que rentan los fondos de pensiones que gestionan. Esta es la brecha que indigna a los afiliados al sistema.
En 2013 las utilidades de las AFP subieron 19% y alcanzaron los US$ 649 millones. Los beneficios a nivel industria sumaron $ 340.290 millones (US$ 648,7 millones).
Otro botón de muestra lo entrega la Fundación Sol (expertos en tema previsional), que informa que durante el primer trimestre de 2014 la AFP Habitat, cuyos trabajadores estuvieron en huelga por demandas salariales (tienen un sueldo base de 30 mil pesos), obtiene ganancias diarias de $287.447.489. Pese a esto, las pensiones medias por retiro programado que entregan apenas alcanzan los $144.777.
En un informe publicado el 28 de abril de este año, en base a datos de la Superintendencia de Pensiones de Chile, la organización reveló que las ganancias amasadas por las empresas privadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) llegan (traducidas a dólares) a una cifra acumulada de US$ 5.000 millones de utilidad frente a una precaria pensión de US$ 300, considerando que en el país el kilogramo de pan cuesta US$ 2.
Más aún, el estudio revela que el dinero a bajo costo que reciben los bancos de los trabajadores regresa a ellos mismos con préstamos de consumo de elevadas tasas. 
Entre los más beneficiados de este reciclado, aparte de los dueños de AFP, estarían los bancos de la familia Luksic (Banco de Chile), de Álvaro Saieh (Corpbanca) y de Luis Enrique Yarur (BCI).
Grandes empresas beneficiadas
"Chile no tiene un Sistema de Pensiones basado en los principios de la Seguridad Social, las AFP sólo son un Seguro Privado Obligatorio", explica la Fundación Sol.
Como promedio el chileno obtiene pensiones de 183.538 pesos chilenos al mes, equivalentes a poco más de 320 dólares. Es decir, pudo acumular sólo unos 40 millones de pesos.
El estudio destaca que desde que el sistema de AFP entró en función estas empresas privadas ganaron 2,5 millones de millones de pesos chilenos, cerca de 5 mil millones de dólares.
Solo durante los años 81 a 83, en que se invirtió en su implementación y durante la crisis internacional de 2008, tuvo algunas pérdidas. Pérdidas que de todos modos se traspasan al que impone su dinero mes a mes.
"De acuerdo a datos de la Superintendencia, hay 10 grandes empresas que tienen US$ 14 mil millones en capital que provienen de las AFP y 10 bancos con más de US$ 29 mil millones. Es decir, 20 corporaciones acumulan recursos en base a ahorros de los trabajadores equivalentes al Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia y Honduras juntos. Un negocio a todas luces redondo para los grandes grupos económicos", establece este informe.
El Banco que recibe más dinero es el Banco de Chile; le siguen el Banco Santander, el BancoEstado, Corpbanca y el Banco de Crédito e Inversiones (BCI), todos ellos con significativos aportes de las AFP.
"Se confirma así el sistemático financiamiento empresarial con fondos de los trabajadores. En el caso de la Banca, se obtiene un financiamiento seguro y a bajo costo, dinero que posteriormente vuelve a los trabajadores a través de préstamos de consumo, con tasas de interés mucho más altas", apunta el estudio de la Fundación Sol.
Para la Fundación Sol "lo serio y democrático sería que el Sistema de Pensiones se adapte a la realidad laboral".
Intentos por mejorar
En su anterior gobierno la Presidenta Bachelet realizó una reforma previsional que tuvo como objetivo principal hacerse cargo de otra de las deficiencias del sistema, que tenía que ver con la gente que no tenía previsión, la que estaba prácticamente fuera del sistema. 
Para ello se crearon diversos beneficios que ahora les permiten contar con algunos recursos para subsistir un poco mejor.
Una de las principales innovaciones fue crear las Pensiones Básicas Solidarias, cuyo valor bordea los $ 81.000, y el Aporte Previsional Solidario para aquellas pensiones inferiores a $ 255.000. Estas dos modalidades del Pilar Solidario hoy llegan a 960 mil pensionados por vejez y para los economistas del chorreo corresponde a un gran avance, ya que permitió pasar de una pensión de $ 0 a otra de $ 81.000 para muchas personas que nunca han o habían cotizado.
En esta nueva administración, el gobierno de Bachelet ha creado la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones. Su objetivo, más allá de potenciar el rol del Estado en el sistema previsional, será realizar un análisis y levantar propuestas para mejorar las pensiones; en ningún caso, según aclararon las autoridades, es una nueva reforma.
En esta línea, David Bravo, encargado de la comisión, dijo que la idea es "examinar el sistema de pensiones, hacer un diagnóstico, ver sus atributos, limitaciones, deficiencias y desafíos". En ese contexto, se analizarán la edad de retiro de hombres y mujeres, la tasa de cotización, las lagunas previsionales, la calendarización de las cotizaciones de los trabajadores independientes y los sistemas de ahorro previsional APV y APVC, entre otras materias.
Además, se hará una revisión del Pilar Solidario y las formas de ampliar su cobertura. De hecho, la propia Presidenta puntualizó que "hoy nuestro sistema de pensiones solidarias beneficia a 1 millón 237 mil personas. Ahora, seis años después, ha llegado la hora de profundizar este proceso".
La Comisión deberá elaborar un informe final que contenga las propuestas de solución a las deficiencias identificadas en el diagnóstico, el que será entregado a la Presidenta Bachelet en enero de 2015.
El abogado Ricardo Hormazábal dice al respecto que en esta comisión, donde fueron recibidos como Acusa AFP, "la mayoría son ideológicamente partidarios del sistema o trabajan para las empresas vinculadas a las AFP, de modo que no esperamos grandes novedades, pero todo ha ido apuntando a que el sistema se está revisando".
"No me hago muchas ilusiones respecto a que vayan a entregar un informe crítico de cambios. Mis esperanzas están en que pueda haber un informe de minoría, en el sentido que especialistas que están participando pudieran señalar lo que es el fracaso de este sistema", recalca el abogado.
El economista Rafael Garay comentó a Cambio21 que pronto expondrá ante la Comisión Bravo. Al respecto dice que esta instancia "debe hacer recomendaciones mayores, que tienen que ver, entre comillas, con qué grado de cirugía se le va a hacer al sistema completo".
Agrega que "hay dos posturas en pelea: una que no quiere tocar nada y otra más extrema, que es el sistema de reparto, que es la oposición al sistema de capitalización individual. Pero entre medio hay una gran cantidad de propuestas. Una de las serias es la de Klaus Schmidt-Hebbel, que habla de ahorrar más y jubilar más tarde. Obviamente no es popular, pero tiene sentido, porque en otros países ha dado resultado".
Un buen ejemplo, dice el economista, es el sistema de reparto de Alemania. "Las personas tienen que ahorrar un 19,7% y tienen que cotizar por lo menos 45 años para poder jubilar. En Chile se cotiza, en promedio, 22 años. Si los alemanes están ahorrando el doble con el doble de tiempo es porque saben que los recursos no alcanzan, entonces hacen el esfuerzo. Nos guste o no nos vamos a tener que meter en algún tipo de esquema. Lo ideal es sacarse las camisas ideológicas".
Algunas soluciones
El economista, Luis Eduardo Escobar señaló que muchos dicen que las soluciones pasan sólo por los aportes de los trabajadores. Al respecto recalca que "hay dos problemas. Uno es que hay un alto grado de informalidad todavía en el sistema, o sea, que la gente que trabaja no está cotizando o no le pagan imposiciones".
Después "está el problema de dónde sacar los recursos para financiar una pensión mayor. Ahora las cotizaciones son de 10% más un APV (Ahorro Previsional Voluntario), que depende de cada persona y a la cual acceden generalmente las de más altos ingresos.
Entonces, si uno quiere reforzar la protección que ofrecen las pensiones para la clase media -llamemos así a quienes no están en el grupo de altos ingresos-, debemos pensar en que los aportes tienen que aumentar y probablemente la edad de jubilación requiera ser postergada".
Escobar también explica que "finalmente, va a tener que haber una combinación de elementos y aquí, internacionalmente, estos sistemas tienen tres pilares: uno, contribuciones de los trabajadores; dos, contribución de los empleadores, y tres, un aporte estatal. Y yo creo que eso, combinado con una revisión a la edad de la jubilación, es más o menos el camino por el que hay que empezar a buscar la solución".

Los uniformados dijeron no a las AFP
Curiosamente, los que no le creyeron nada al ex ministro del Trabajo y Minería de la dictadura fueron los militares y José Piñera da cuenta de ello en su libro "El cascabel al gato". 
Según relata, "encargados de la previsión de las Fuerzas Armadas se negaron a aceptar que sus miembros quedasen en libertad de entrar al nuevo sistema. Es cierto que la previsión de los uniformados plantea requerimientos singulares".
Argumentaron, entre otras cosas, que "la Caja de Previsión de la Defensa Nacional no dependía del ministerio del Trabajo sino de la cartera de Defensa y que, por lo tanto, había un asunto jurisdiccional de por medio que era insalvable. Por este lado, el capítulo estaba cerrado", señala Piñera en su libro.
La pensión promedio de los oficiales del Ejército es de un millón 600 mil pesos y la los generales es superior a los dos millones.
AFP estatal
El gobierno ya envió al Congreso el proyecto de ley que crea la AFP estatal, que es una de las medidas incluidas en el programa de Bachelet. Esta iniciativa ha sido cuestionada por varios sectores, incluidas la CUT y la Anef.
Hace unos días los trabajadores y trabajadoras de los Sindicatos y Asociaciones Gremiales organizados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP (CNT-No+AFP), enviaron una carta a la Presidenta de la República con el objetivo de solicitar el retiro del proyecto de ley.
Según señalaron, "las razones de nuestra petición se fundan en el estrepitoso fracaso de este sistema para pagar pensiones" y además incluyen un listado de "otras múltiples razones".
En palabras del subsecretario de Previsión Social, Marcos Barraza, el proyecto de una administradora estatal busca "introducir un actor que le dé más seguridad a las personas cuando se incorporan a cotizar desde el punto de vista de ser un agente público, sin fines de lucro".
En cuanto a que las administradoras se verán obligadas a bajar sus comisiones el economista Rafael Garay señala que "el costo operativo actual de Planvital (ganó la licitación para los nuevos imponentes del sistema con una comisión de 0,47) es 0,50 por lo tanto, la comisión que va a cobrar está bajo el costo y unos podrían decir que es una jugada que raya en lo ilegal, porque es una táctica que se conoce como dumping y que es cuando vendes tu servicio por debajo del costo".
El economista reconoce que en una conversación con el subsecretario Barraza, éste le dijo que las comisiones podrían llegar a 0,3%, "que es bastante marginal el esfuerzo adicional. Pero le dije que habría que verlo en la práctica con una AFP (estatal) operando, básicamente porque 0,47 es la comisión más baja que existe en el planeta en la actualidad".
En tanto, Hormazabal dice que lo relevante en este caso es que "da una oportunidad a los ciudadanos para hacer oír su voz. Si los que estamos en el sistema nos cambiamos a la AFP del Estado, aunque no va a entregar mejores pensiones, demostramos que estamos contra el lucro, es casi un plebiscito ciudadano. Si nos cambiamos el 70% de los afiliados le demostramos a los que manejan el país que no queremos el lucro en las pensiones".
-« ¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo! »